Antes del lanzamiento, nuestra pequeña amiga había sido entrenada para pasar de soportar las difíciles condiciones de la vida en la calle a las del desconocido espacio. Sin embargo, a pesar de toda la preparación, Laika murió una semana después del despegue, abriendo el camino a los futuros viajes especiales.
En la ciudad de las estrellas, en las cercanías de Kaliningrado, se halla un gran monumento en honor a los héroes espaciales rusos. En una pequeña sección, asomándose desde detrás de los cosmonautas, con orejas atentas, se puede observar a Laika como una joya más de la cosmonáutica rusa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario